En el blog de hoy, os quiero hablar de la autoexigencia. ¿Te suena? ¿Te ves reflejado/a?
Te pones un listón muy alto, cuando haces lo que haces y nunca es suficiente, o nunca está bien hecho, o siempre puede estar mejor, se podría haber hecho diferente o nunca está lo suficientemente bien hecho. Y de no conseguir las cosas con esas expectativas que te habías pre-marcado, entra esa sensación de frustración, de vacío, de insatisfacción.
Y con la consecuente palabrería mental ciclónica lesionándote, hablándote mal, tonta, imbécil, lo podrías haber hecho… Por qué le he dicho… Eres una vaga, ya te vale… La próxima vez… que no vuelva a pasar… (Frases que te hieren, y que no dirías a nadie, pero que sí consientes decírtelas a ti mismo/a).
Hoy te propongo unas dinámicas para trabajar la autoexigencia, que te pueden ayudar mucho. ¡Toma nota!
Reconoce la autoexigencia:
Toma conciencia de que te estás imponiendo estándares demasiado altos y poco realistas para ti mismo/a. Párate a observar desde cuándo te autoexiges, qué pretendes conseguir con ello, a quien quieres demostrar.
Pregúntate, ¿Qué pasa si bajo el listón? ¿Me lo puedo permitir? ¿qué pasa si me equivoco? ¿qué pasa si bajo el listón? ¿qué es lo peor que me puede pasar?
Prueba a cambiar tu diálogo interno… Estoy aprendiendo, me puede equivocar, no soy perfecto/a ni lo quiero ser, no tengo que demostrar nada a nadie, no hago tan bien como puedo, puedo pedir ayuda, no tengo por qué hacer sol/a, acepto recibir ayuda y estará perfecto como la reciba, no todo lo tengo que hacer yo puedo delegar…
Reflexiona sobre tus expectativas:
Pregúntate, ¿de dónde vienen tus expectativas? ¿son razonables? ¿son coherentes?¿se lo pediría a otra persona?¿lo peor que puede pasar si no se cumple, hago…?
A menudo, la autoexigencia proviene de la presión que uno/a se pone a sí mismo/a por qué se ha explicado una historia desde cuando era pequeño, porqué se sintió juzgado, se sintió herido/a y se gravó a fuego (por ejemplo, nunca me volveré a equivocar, no me puedo permitir fallar, si no lo hago bien hecho no me querrán, no me aceptarán en el grupo de amigos, no me valorarán, me retirarán la palabra, me apartarán del grupo). Así que, con esta historia vamos creciendo y damos mucha fuerza a aquello que nos contamos y lo vamos contrastando y reafirmando con hechos que van ocurriendo a lo largo de la vida, dando mucho valor al exterior o compararse con los demás, naciendo una auto imagen cada vez con pensamientos tóxicos que invitan a la autodestrucción, a la inseguridad, al bloqueo y al miedo (conectando mentalmente con vivencias del pasado con esta baja vibración).
Establece metas realistas:
En lugar de establecer objetivos inalcanzables, define metas que sean desafiantes pero alcanzables, asumibles. Si eres de sobrecargarte la agenda, pon menos objetivos a cumplir, así también podrás reforzar tus logros.
Por ejemplo, si planteas adelgazarte, no pretendas estar como deseas en una semana, hace falta hacer un planning, una hoja de ruta, un timing, generar unos nuevos hábitos, aprender estrategias nuevas, encontrar motivación para obtener este objetivo.
Cada día márcate pequeños retos, ser mejor versión, situaciones que hayas superado, por pequeñas que sean y felicítate, date permiso para felicitarte, para mimarte, para regalarte esta sonrisa que haces a los seres que quieres, hazlo contigo también.
Practica la autorreflexión:
Haz una lista de todos tus logros y fracasos de manera objetiva, y cuando creas que la lista ha terminado, vuelve a poner atención y seguro que hay muchos más. Aprende a aceptar tus victorias, tus batallas ganadas (porqué dentro de ti hay un/a guerrrero/a) y a la vez, aceptar que cometer errores es parte del crecimiento y gracias a todos estos errores hoy eres quien eres con todos estos aprendizajes. Simplemente en ese momento no tenías otras herramientas y lo hiciste tan bien como pudiste.
Practica la autocompasión:
Trátate a ti mismo con amabilidad y comprensión, de la misma manera que lo harías con un/a amigo/a en lugar de ser duro contigo mismo/a. Sé comprensivo/a contigo, compasivo/a como lo serías con otra persona. También pon atención a esta comprensión y compasión hacia las otras personas. Las personas realizan las cosas siempre con una intención positiva: de protegerse, de prevenir o de servir. Aprende a mirarlo desde esta visión y será más fácil para ti perdonar y aceptar que también se pueden equivocar.
Establece límites:
Aprende a decir «no» cuando sea necesario y evita sobrecargarte con responsabilidades. Puede que nos hayan educado, o te hayas adaptado a ser buen/a hijo/a, buena pareja, buena alumno/a… Y decir “no” era una falta de respeto. Decir NO, NO QUIERE DECIR NO HACER NADA, decir NO es respetarte, es valorarte y quererte. Hace falta saber decir NO, siempre con respeto, con honestidad, con vulnerabilidad y aceptado que la otra persona no le pueda sentar bien. ¡Esto lo deberá trabajar la otra persona!
Decir NO, significa que valorar lo que haces, y para qué lo haces y por qué lo haces.
Valoraremos e equilibraremos lo que quieren los otros y lo que queremos nosotros. Decir SÍ quiere decir NO a otros quehaceres o cosas que tenías previstas. Decir NO es proteger tu tiempo y respetarte.
Busca apoyo ante la autoexigencia:
Habla con amigos, familiares o lo tratamos en consulta si sientes que la autoexigencia está afectando tu vida de manera negativa.
Practica técnicas de relajación:
La meditación, la respiración profunda y el yoga pueden ayudarte a reducir el estrés y la ansiedad. Atender a la respiración durante 10 minutos por la mañana o por la noche, te permite adquirir un hábito, esto hará que en situaciones de estrés o de tensión donde tu mente esté incendiaria, te permitirá conectar con el aquí y el ahora y rebajar esta parte mental con tantos patrones adquiridos y empezarás a abrir nuevas técnicas que has ido aprendiendo para establecer esta transformación hacia la calma que tanto deseas.
Recuerda que esta transformación requiere un proceso, un trabajo y los resultados son a largo plazo. A medida que vas viendo estos pequeños cambios en tu día a día te vas empoderando, vas reafirmándote que este es el camino y esto te hace bien, te hace sentir esta serenidad y este equilibrio físico, mental y emocional que tanto te mereces.
¿Crees que la autoexigencia está dominando tu vida? Te animo y no dudes en que no estás sola/o en el camino, tienes un ejército a tus pies dispuesto a ayudarte, así que sé paciente contigo/a mismo/a mientras trabajas en mejorar tu relación contigo mismo/a. ¡Contacta conmigo si tienes alguna duda!

